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    sábado, junio 13

    Qué

    Junio

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    Ilustración: Dsk 135



    Este cacharro dió lo que tuvo que dar.

    itane?



    Me voy Dios sabe dónde.






    Gracias.

    domingo, mayo 25

    El sentido de la Primavera

    Fotografía: Dey

    ¡Todo reverdece!



       Adjunto la bitácora del viaje.

       Sábado. 12:05:03 am.

       El navegante 003 realizó la siguiente observación:

       No, esto no ha pegado bien. Estoy en medio, atorado, ni aquí ni allá, o quizá me suceda lo que a aquél que dudando y dudando por fin se convenció de estar bien, de este lado que parece más ordenado, pero todo era tan perfecto, tan armonioso, que al instante supo sin duda alguna que todo aquello era un sueño y no más. En seguida despertó, cayendo invariablemente en la misma duda que me acongoja ahora. Pero, ¡qué va!, de eso hace ya muchos sueños.

       El navegante 002 en íntima reflexión apuntó:

       Hubo alguna vez un par de días muy amorosos, destinado a morir uno al nacer el otro, entre la noche de uno y la madrugada del otro lograron engendrar un pequeño limbo fruto de su pasión. En aquella burbuja, sin espacio ni tiempo, quedaron encapsulados tres bohemios amantes del buen vino y la buena hierbabuena. Su conversación se prolongó -como la ciencia indica que sucede en todo limbo- hasta el absurdo. Sin embargo, no quisieron quedarse en el vergonzoso silencio de la eternidad, prosiguieron charlando hasta atravesar los más inverosímiles vericuetos de la lengua. Con el tiempo -aun cuando hablar de tiempo no sea lo más correcto- se turnaron para satisfacer sus necesidades primarias, procurando que la plática no se extinguiera. Siempre había dos hablando, mientras el tercero o bien dormía, o cagaba, o se alimentaba. En aquel entonces -y vaya que es difícil precisar la existencia de un entonces- dos de los conversadores se enamoraron. El tercero asustado ante la posibilidad del mutismo que propician los besos resolvió jamás permitirles el privilegio de la intimidad, evitando así también el riesgo de la procreación, la cual además daría pie a una tertulia más extensa. Aunque, fue más bien el temor a un amor sin fin lo que provocó que ese par desistiera de su amorío.

       El navegante 001 en tremendo trance puntualizó:

       Yo chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo, y chupo... y la paleta, por cierto, pareciera que nunca se acabará.

       Fin de bitácora: Sábado 12:05:59 am.

    martes, abril 22

    No hay que repetir lo obvio.

    Pintura: Velázquez
    Fotografía: sagabardon


       Hace un par de días el calor mostró misericordia: el cielo se plagó de adormiladas nubes que por la noche lloraron sus penas refrescando estas tierras últimamente tan resecas. Durante un par de horas reviví, me sentí lúcido hasta tal punto que comencé a leer las profundas lecturas que en el aula me aconsejan. Lo sé, fui un torpe, debí escribir aquí en aquellos momentos.

       Hoy me deshago como un helado bajo sol, como gelatina sin grenetina, como lava volcánica. Mi cacahuate no carbura a niveles aceptables y mi atención está algo lejos de aquí. Tengo una docena de cosas que hacer, más bien, cosas que sería bueno (y hasta productivo) que hiciera, pero prefiero estar aquí por una razón y muchos pretextos. Las excusas siempre son una bendición.

       El viernes se acerca peligrosamente, eso de acabar perdido en quién sabe qué lugar de la ciudad siempre me emociona. Sin embargo, recientemente he sentido la imperiosa necesidad de pasar un fin de semana absolutamente sobrio. ¡Es la vejez, lo sé! No cometeré una insensatez así... a menos que...

    ¡bueno, ya! Déjenme aquí sudando solo.

    jueves, abril 3

    El calor me apendeja (más).

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    Fotografía: monicutza80


       ¿Qué nos depara Abril? La misma mierda de los pasados meses, sin duda, solo que ahora con tanto calor esto se pondrá más apestoso, las mosquitas, que antes eran pocas, ahora no paran de copular (¡me persigno ante tal espectáculo!), pronto serán miles, y como vean que el bló resiste llamarán a sus amigas cucarachas, cochinillas, y mariquitas.

       Cuando lleguen las ratas pensaré en mudarme, porque tras ellas vendrán cientos de gatos (nada despreciable esto), pero en seguida habrá perros persiguiéndolos, odioso en verdad esto último. Los mamíferos son realmente tan desagradables, son cálidos, hasta abrigadores, pero ya no son lo de hoy; en cambio los insectos son un moda siempre vigente.

       Está bien, basta ya. Pronto más postos más apestosos, si el calor me lo permite. Hoy ando de buenas, así que hagan sus peticiones en los comentarios, trataré de satisfacer a cuantas y cuantos pueda, ya que dios no me hizo [porque ni me hizo] ni tan grande ni tan pequeño como yo quisiera, me dejó inoportunamente a medias. Gracias por su visita, y cuídense...



    ...la primavera es una mierda caliente.

    lunes, febrero 11

    Torbellino

    Fotografía: XgeminisX

       Así que todo se arremolinaba. Debí saberlo antes, cuando vi a las viejas del pueblo degollando gallinas, cuando desaparecieron las risas de los niños y solo quedó el silbido monótono del grillo, cuando incluso la necia cigarra enmudeció, augurio de su propia muerte. Pero uno siempre piensa que volverá a amanecer. Cosa nada descabellada, imaginen ir a dormir arropados con la certidumbre de nuestra evanescencia. Es más sencillo dormir con la angustia de que venga el Coco para comernos a cachos y luego chuparse los dedos.

       Todo es más sencillo así. No quitaré el dedo del renglón: no hay que complicar más estos enredos. Seamos sinceros, cínicos, pero jamás charlatanes.


    Hoy ya no tengo con quien soñar húmedamente.


       El mercado de mis fantasías es cada vez más exiguo. Ahora me conformo con simplezas, vaguísimas reminiscencias de mi memoria, que cada día, como vídeo gastado, se deterioran más. A veces ya no sé qué estoy haciendo, ni a qué (sí, a qué) se lo estoy haciendo. Ya ni siquiera sé que siento, si es deseo, gusto por la rutina, o deleznable amor.

    Fuente