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    sábado, mayo 2

    Al Natural

    Mayo

    LuMaMieJueVieDo




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    Fotografía: aaflotante


       Como todo lo grande en este mundo, empezó con un vasito de vodka.

       Luego fuegos artificiales, explosiones estelares, universos en expansión. La pura fokin moda.

    Continuará...

    martes, abril 8

    ¿Quién pidió mariquitas?

    Fotografía: mmeida


       Marianita dice que debo hablar menos (sí, menos), y que debería escucharlos más a ustedes. ¿Qué dicen ustedes, le hago caso a Marianita? Dejen su opinión al respecto. ¿De verdad hablo mucho, de veras no les escucho?

       Greisi dice (o dirá muy pronto), que no cumplo lo que les prometo, que parezco charlatán, prometiendo milagros que nunca llegan. Por mi parte, creo que Greisi pide harto, si no demasiado, si más de lo que un mortal como yo (pues espero realmente ser mortal) podría cumplir: quiere un coche bonito de a devis, un mundo sin mosquitos, mucho varo para independizarse, un special cake, chocolate sin resentimientos, haraganear de lo lindo o, en su defecto, trabajar en algo chido y bien remunerado, fumar libremente, una tesis ya hechesita con su nombre, y la paz mundial, por supuesto. No es mucho, lo sé, pero si yo fuera un genio maligno, sería además avaro, y solamente le concedería tres deseos: el cake, el tabaco y el sexo masivo. ¿Acaso no sería bien generoso?

       La lluvia me recomienda llorar, pero solo puedo reír, y reír a carcajadas, porque -¿no lo han notado?- aquí todo es tan gracioso, aquí todo es tan volátil, lleno de incoherencias y arbitrariedades. No importa lo que me aconsejen, no importa lo que yo decida, a quién escuche, ni quién me hable: ni yo, ni nadie podríamos conocer tus deseos. ¡Yo mismo nunca sabré qué quiero!

       Será mejor acudir con una tarotista.

    martes, marzo 18

    Greis me obligó a escribir esto.

    Desde: soypelopo82

    Intento #1


       El jueves pasado, por fin, luego de la enfermedad, la desidia y el vacío que experimentó por semanas mi bolsillo, tuve la oportunidad de ir al cine. ¿Qué iba a ver? Obvio: Sweeney Todd. El problema era que ya había pasado harto tiempo desde su estreno, y no resultó muy popular (creo). Me puse a buscar y descubrí que aun se proyectaba en el Real Cinema. Mientras esperaba en la fila, una chica detrás de mí dijo que allí todo podía suceder, sin duda sabía lo que decía. En primer lugar, había una parejita de novios secundarientos (que rima con calenturientos) sentados en la fila de atrás, quienes durante toda la película trataron de hacer no sé qué (aunque lo imagino con envidia) por lo que a cada rato golpeaban mi asiento, sacudiéndome hasta la ira. ¡Grr! No quise ni mentarles la madre, pues sepa dios que hubiese visto yo de haber volteado. Persignémonos.

       Por otro lado, al comienzo de la película, justo cuando uno conoce a Mrs. Lovett, escuché un ruido tenebroso (venido del más acá intestino -creí) una especie de flatulencia, que se repetía con cierto ritmo -¡Ah, caray, cuanta insistencia en pedorrearse!- pero nada, era un ronquido de esos que hacen temblar los cachetes (del rostro). Un señor, dos filas enfrente, estaba dormido -¡qué digo!, pero si parecía como si estuviera en plena misa dominical a las siete de la mañana después de haberse puesto una guarapeta el día anterior con una garrafita de Tonayan. De vez en cuando, despertaba, se limpiaba la saliva y volvía a colaborar con el soundtrack de la película.

       En tercer lugar... no, pues ya no hay más quejas. ¡Chaz!

       Sobre la película, si quieren una buena reseña vayan acá. Mejor aun, véanla ustedes mismos (¡órale, vayan con su corsario más cercano!).






    ...últimamente soy nefasto despotricando,
    miren como Greis sí depotrica honorablemente.

    jueves, febrero 21

    Ayer iba a postear.

    Fotografía: Pip_Wilson


       Pero preferí quedarme zorreandole a Greisi hasta altas horas de la madrugada. Lo cual, si alentador, de cualquier forma, fue infructuoso, pues Greis -quien junto a mí afirmó que darse a desear, hoy en día, es completamente innecesario- me dice que sí, que sí, que sí, ¡pero jamás cuándo!

       Con todo, a medio día andaba muy alegre, sonriendo a cuantos cruzaron su mirada con la mía. Tras un rato noté la causa de esto: los pequeños sueños que las Jacarandas acumularon, a lo largo de un año, hoy comenzaron a alfombrar la ciudad. Los sueños caídos invariablemente me pintan una sonrisa de bufón desde una sien hasta la otra.

       Ya un poco caída la noche (sí, ella también se cae, y me alegra), me topé con cientos de personas mirando para arriba, un poco a la izquierda, ahí estaba la Luna, algo más morenita, pero la misma de siempre (¿o acaso es otra y vivo en un error?). La verdad, yo, igual que la señora de las quesadillas, preferí quedarme viendo la telenovela. ¡Ni que por estar en lo oscurito me fuera a enseñar, la Luna, sus nalgas! ¡Astro más apretado no conozco!

       Y ahora mismo ya es mañana, ¿pero mañana? Mañana, ¡quién sabe!