Marianita dice que debo hablar menos (sí,
menos), y que debería escucharlos más a ustedes. ¿Qué dicen ustedes, le hago caso a Marianita? Dejen su opinión al respecto. ¿De verdad hablo mucho, de veras no les escucho?
Greisi dice (o dirá muy pronto), que no cumplo lo que les prometo, que parezco charlatán, prometiendo milagros que nunca llegan. Por mi parte, creo que Greisi pide harto, si no demasiado, si más de lo que un mortal como yo (pues espero realmente ser mortal) podría cumplir: quiere un coche bonito
de a devis, un mundo sin mosquitos, mucho varo para independizarse, un
special cake, chocolate sin resentimientos, haraganear de lo lindo o, en su defecto, trabajar en algo chido y bien remunerado, fumar libremente, una tesis ya hechesita con su nombre, y la paz mundial, por supuesto. No es mucho, lo sé, pero si yo fuera un genio maligno, sería además avaro, y solamente le concedería tres deseos: el
cake, el tabaco y el sexo masivo. ¿Acaso no sería bien generoso?
La lluvia me recomienda llorar, pero solo puedo reír, y reír a carcajadas, porque -¿no lo han notado?- aquí todo es tan gracioso, aquí todo es tan volátil, lleno de incoherencias y arbitrariedades. No importa lo que me aconsejen, no importa lo que yo decida, a quién escuche, ni quién me hable: ni yo, ni nadie podríamos conocer tus deseos. ¡Yo mismo nunca sabré qué quiero!
Será mejor acudir con una tarotista.