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    martes, noviembre 25

    V

    Fotografía: Ferran.


       Puras nostalgias. Éste frío que hace quebradiza la piel, ablanda el alma. Y nos es que guste de recorrer viejos senderos, pero nunca se olvida la ruta que hasta aquí nos trajo. Y estos plurales tan amistosos, tan inclusivos, solo me sirven para evadir mencionar tus nombres.

       Pareciera que estas veredas fueran las mismas de ayer, pero no, aunque sí, no. Ahora estoy del otro lado, siempre hay un lado nuevo, o cuando menos me lo invento. Porque el camino recto aburre, siempre ando haciendo rodeos innecesarios, quizá en un raro intento de encontrar algo nuevo. Lo nuevo acontece, no se encuentra, que si uno lo encontrara, ¿qué de nuevo tendría eso?

       Pero trato de no tomarlo muy a pecho, porque cuando tengo sueño confundo el es con el fue y el será. Ya ven, conjugar no es mi mejor arte. Apenas me mezclo con un poco de licor y todo se olvida.

    sábado, mayo 31

    Mayo, así se escribe

    Fotografía: Pedro Moura Pinheiro


       -Fue un bonito mes, ¿apoco no?, lleno de fanfarrias y fuegos artificiales.
       -¿Te gustó?
       -¡Por favor!
       -Vaya...
       -¿Vaya, qué?
       -Ay, nada.
       -¿Nada?
       -Sí, ná...
       -¿Insinúas algo?


       Ella continuó empecinada en exterminar su dulce de tamarindo.


       -¿A ti no te gustó?
       -Mmm...- mustió.


       La indignación escurrió de todas mis cavidades, chorreando hasta el piso de aquel minisuper. No lo podía creer. En un solo mes habíamos hecho hasta lo inimaginable (la exageración mediante). En ocasiones ya no sabía de mí entre tanto juego de pasión, entre tanto exceso, lujo y amor. No me vengas con el cuento de que tú no estabas en la misma onda que yo, si mil veces te vi sonreír radiante como el gato de Cheshire, le dije.


       -No insinúo nada, te seré franca- dijo sin despegar la mirada de su tamarinda presa -. Me alegra que te hayas divertido, que disfrutaras estos días conmigo, y que hasta me estés agradecido. Pero, la verdad, ya nada tenemos que hacer juntos. Además, quiero dedicarle más tiempo a mi tesis, y no quisiera que padecieras por mi falta de tiempo.


       In-cre-i-ble. ¿Uno está preparado para este tipo de cosas? ¡Obvio que no! Pero uno finge, ante todo: me mantuve expectante, no quise ni respirar (permítanme exagerar aun más). Decir algo me llevaría al camino de la estupidez, como siempre sucede, aunado a lo patético que sería rogonear. Era momento de apretarse los tanates y salir huyendo con ellos entre las patas. Aspiré hondo. Ella alzo sus ojitos pispiretos, me sonrió con una malicia sin igual.


       -¡Ay, pero cómo crees!- se carcajeó.
       -¡Caigo tan fácil!
       -Y no aprendes.