Y bueno, he renunciado a la enseñanza del español (lengua por demás horrible), más bien, no, fui despedido, pues mi alumna regresó a su país natal. Pero aun quedan un par de anécdotas que anotar.
Un día estaba enseñándole los números.
-... y esos son tooodos los cardinales. Ahora los ordinales: primero, segundo, tercero... duodécimo... vigésimo... quincuagésimo noveno... centésimo... milésimo y ya, porque no me sé más.
-¡Oh, mu' difícil!
-No te preocupes, los ordinales casi nunca los usamos. Raras veces verás más allá del noveno.
-For di president?
-¿Ah?
-For the president?
-¡Ah! No, we don't count presidents! Only the first.
-Mmm... ¿Benito Juárez?
-No, he's not the first, the first is Guadalupe Victoria.
-Mmm... ¡Oh! A woman!
-¡Oh, no! He was only a strange guy with a strange name.
Vaya, ¿qué tal que sí era mujer? Como La Manuela, o Mrs. Doubtfire, ¡o Mulán!
Otro día, estaba mostrándole las partes de los animales.
(Ji ji, “las partes”.)
-... y ésta es la cabeza, y éstas son las patas, y éste el cuerpo, y ésta la cola.
-¿Cola?
-Sip, la cola.
-Like Coca-Cola?
-Ji ji ji, espero que no.
-¿Aaah?
-No.